La sepia extravagante, por Nadia Aly.
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Metasepia pfefferi, la sepia extravagante

La sepia extravagante… Con ese nombre cualquiera diría que es una gran sepia con excéntricas costumbres.

En realidad, esta sepia (flamboyant cuttlefish), cuyo nombre científico es el de Metasepia pfefferi, es un cefalópodo bastante pequeño. Mide entre 6 y 8 cm de longitud de manto y puedes encontrarlo principalmente en ambientes areno-fangosos de los océanos Índico y Pacífico, desde el sur de Nueva Guinea hasta Australia.

La verdad es que la sepia extravagante sí tiene ciertas peculiaridades.

A diferencia de otros cefalópodos, es una especie diurna, por lo que caza durante el día, cuando es más activa. Como otras sepias, es carnívora, y su dieta incluye principalmente peces óseos y crustáceos. Cuando persigue a sus presas, «caminando» por el fondo del océano con sus ocho brazos, lanza sus dos tentáculos para alcanzarlas rápidamente y llevarlas a su boca en forma de pico.

Un vibrante arco-iris cambiante

Una de las características más llamativas de esta sepia es su capacidad para realizar fantásticos cambios de color en la piel gracias a un desarrollado sistema sensorial que la ayuda a responder y adaptarse al entorno con gran rapidez. Lo más curioso es que estos cambios de color cumplen tres funciones fundamentales: ahuyentar a los depredadores (focas, delfines y peces), “hipnotizar” a sus presas para “despistarlas” mientras se alimentan y poderlas cazar con mayor facilidad, y servir de reclamo a su pareja durante el cortejo.

“Hipnotiza” a sus presas con su despliegue de colores para “despistarlas” y poderlas cazar con mayor facilidad.

Durante estos comportamientos concretos, se estimulan las células especializadas de su piel que contienen pigmento (los cromatóforos), lo que hace que su coloración base (marrón oscuro con algunas manchas amarillas y púrpuras alrededor de los brazos) varíe hacia un vibrante despliegue de colores muy brillantes en todo el cuerpo con una gran variedad de patrones, como parches blancos, amarillos y rojos que se hacen especialmente brillantes en edad juvenil. ¡Por algo las sepias tienen más cromatóforos por pulgada cuadrada de su piel que cualquier calamar o pulpo! Su desarrollado sistema sensorial también ayuda en su magnífica visión: sus pupilas en forma de «W» permiten una buena visión panorámica y, si las entrecierran por el centro, pueden ver directamente detrás de ellas.

Puedes observar sus cambios de color en este estupendo video con imágenes de Shane Siers.

🎶Dame veneno que quiero morir…, Sepia Extravagante🎶

Además de liberar una nube de tinta para confundir a los depredadores y poder escapar con seguridad cuando se siente amenazada, otra peculiaridad de la sepia extravagante es que es una de las tres especies de cefalópodos conocidos con piel venenosa. Concretamente, es la única sepia venenosa que se conoce. Está claro que sus brillantes colores son un aviso para los predadores. Tenemos otro caso similar en el pulpo de anillos azules, otro caso claro de aposematismo. El aposematismo es un fenómeno que presentan algunos organismos por el cual se dan rasgos que llaman la atención de los sentidos, como pueden ser los colores muy brillantes. Éstos intentan avisar a los depredadores para que se alejen de ellos. Digamos que es una forma de espantarles: “si me comes, te mato con mi veneno”, dijo la sepia.

Sin un segundo que perder

Esta especie no puede perder ni un segundo de su relativamente corta vida (18 – 24 meses).  Las hembras, que pueden aparearse con varios machos, mueren poco después de aparearse y poner sus huevos. Durante el cortejo, la competencia entre machos es voraz: los machos superan a las hembras en 11 a 1, por lo que deben ahuyentar al resto de machos y usar sus mejores armas de seducción para que la hembra les escoja.

«Las hembras mueren poco después de aparearse y poner sus huevos».

Tras el cortejo viene el apareamiento, el macho coloca paquetes de esperma (espermatóforos) en una cavidad del manto de la hembra. Una vez fecundada, la hembra pone los huevos en zonas cubiertas, como debajo de rocas y corales, e incluso bajo cáscaras de coco, para protegerlos de los depredadores. La temporada de cría de la sepia extravagante es de unas 6 – 8 semanas y se da durante la primavera. Inmediatamente después de la eclosión del huevo, las pequeñas sepias son capaces ya de tener un aprendizaje observacional bastante complejo.

Flotando en el fondo del mar

Como otras sepias, Metasepia pfefferi posee un sepión o jibia, una estructura hueca en su interior que, además de hacerlas de soporte corporal, les ayuda a mantener la flotabilidad neutra durante su nado, ajustando los niveles de gas y líquido en sus cámaras internas. Esta estructura evolucionó desde la concha externa dura típica de los moluscos y es característica en cada especie. A menudo, se pueden encontrar sepiones en las playas, lo que indica que la temporada de cría ha terminado. Se recogen de la playa y se utilizan comúnmente como suplementos dietéticos para aves, ya que son muy ricos en calcio.

Huevo de sepia extravagante, por Daniel de Atmosphere Resorts.

Aunque se desconoce el estado de conservación de la sepia extravagante, sí que se sabe que las actividades humanas, como la pesca de arrastre de fondo, son una posible amenaza para su hábitat en el fondo del mar.

A pesar de ello,…

¡LA NATURALEZA SIGUE SIENDO MARAVILLOSA!

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