Los Pterosauros comían cefalópodos. Arte por Christian Klug & Beat Scheffold.
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¿Sabías que los Pterosaurios comían Cefalópodos?

Pues parece que, así es: ¡los Pterosaurios comían Cefalópodos! Pero, ¿cómo es posible? Bueno, empecemos desde el principio…

Como todos sabemos, la existencia de un fósil es completamente prodigiosa. Y, si es de un Cefalópodo de cuerpo blando, la cuestión es bastante más extraordinaria. Si añadimos que ese Cefalópodo de cuerpo blando estaba siendo atacado por un Pterosaurio y que hay evidencia de ello… la trama empieza a ser indiscutiblemente interesante.

Solnhofen, un paraíso lleno de fósiles

Este llamativo paisaje fosilizado es el que relatan Rene Hoffmann y sus compañeros en un estupendo artículo publicado en la prestigiosa revista Nature este mismo año.

Según los autores del artículo, lo que encontraron es la primera evidencia de un intento fallido de comerse un Cefalópodo de cuerpo blando por parte de un Pterosaurio. Y, además: ¡el Cefalópodo está perfectamente conservado!

El hallazgo se dio en Solnhofen, en el sur de Alemania, en sus famosas placas de caliza del Jurásico tardío (datadas de hace unos 150 MA), en ambas riberas del río Altmühl.

Pterosauros: ¿Dinosaurios comiendo Cefalópodos?

Los Pterosaurios fueron los primeros vertebrados en conquistar el aire, ya millones años antes que las aves. Aparecieron durante el Triásico (hace unos 200-250 MA), alcanzando una gran diversidad durante el Mesozoico. Sin embargo, estos «lagartos voladores» desaparecieron al final del Cretácico (hace unos 60 MA).

Estos reptiles no son Dinosaurios, como muchos creen, sino Arcosaurios, primos-hermanos de los Cocodrilos. El registro fósil nos había dejado evidencia de que se alimentaban de peces, insectos y pequeños vertebrados terrestres. Sin embargo, la especie pillada esta vez in fraganti, Rhamphorhynchus muensteri, parece que no le hacía ascos a un buen y jugoso Cefalópodo. ¡Nadie le culpa!

En la imagen puedes ver un espléndido ejemplar fosilizado de esta especie, perteneciente a la colección del Museo de Historia Natural Carnegie. Fíjate en lo bien conservadas que están las impresiones de las plumas.

Rhamphorhynchus muensteri, por el Carnegie Museum of Natural History (Pittsburgh, Pennsylvania).

Y, ¿qué es lo que han encontrado concretamente? Un diente del pterosaurio adulto Rhamphorhynchus muensteri incrustado en el cuerpo del calamar Plesioteuthis subovata. Proponen que el ataque se realizó cerca o en la superficie del agua. Sin embargo, lo que todavía no está claro es si el cefalópodo sobrevivió al ataque del pterosaurio…

Plesioteuthis subovata es un antiguo calamar extinto perteneciente a la familia Plesioteuthididae. En la siguiente imagen, podemos ver a un pariente cercano, Plesioteuthis prisca, considerado la especie tipo de este género, y que fue encontrado también en la zona de Solnhofen.

Plesioteuthis prisca, especie tipo del género Plesioteuthis.

Si quieres saber más sobre Cefalópodos extintos, te recomendamos: Glyphiteuthis

¿Mar en Alemania?

Muchos podréis decir, ¿cefalópodos marinos en el sur de Alemania? Eso es un poco raro, ¿no? No durante la Era Mesozoica (hace unos 110-160 MA), cuando tanto esta región como la mayor parte de Europa Central se encontraban cubiertas por el mar. Los depósitos calcáreos de Solnhofen, debieron ser creados mediante inundaciones periódicas de zonas costeras, formándose varias capas de lodos superpuestas. Estas extraordinarias condiciones, llevaron a que sus abundantes fósiles mantuvieran su estructura y se hayan conservado con tal exquisitez.

Los remanentes petrificados del pasado encontrados por Hoffman y sus colegas nos revelan parte de la historia de nuestro planeta y de cómo eran sus criaturas hace 150 millones de años. Y algo muy interesante en este caso concreto, reconstruyen redes alimenticias extintas. Es decir, nos dicen qué comían nuestros antepasados…

¡LA NATURALEZA ES MARAVILLOSA!

Acceso al artículo, aquí.

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