Un volante, o calamar volador sobrevolando la superficie del mar. (Fuente: Geoff Jones).
Un volante, o calamar volador sobrevolando la superficie del mar. (Fuente: Geoff Jones).
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-Los ommastréfidos, esos conocidos/desconocidos-.

Si te hablo de las potas voladoras o volantes lo mismo te quedas un poco igual… El término «pota» se utiliza para designar a los calamares de la familia Ommastrephidae. Entre ellos, puedes reconocer algunos viejos conocidos en los mercados y la gastronomía como son los géneros Illex (comercializado como anillas de pota argentina), o Dosidicus (como anillas de potón del Pacífico). Los volantes se pueden encontrar casi en cualquier parte del océano.

A la hora de hincarles el diente, son de carne más firme y resistente que los del género Loligo (calamares comunes, familia Loliginidae). Sin embargo, la mayoría de ommastréfidos se explotan comercialmente, llegando a representar casi el 50 % de las capturas de cefalópodos a nivel mundial.

Los calamares que fueron capaces de volar

Una de las características más llamativas de estas potas voladoras es su capacidad para salir «disparadas» del agua mediante la propulsión a chorro. Pero, lo que realizan mientras están en el aire no es un mero planeo. Se ha observado que pueden prolongar el tiempo de vuelo de forma activa. Algunos investigadores les han visto batir sus aletas en el aire, otros impulsarse mediante el chorro de agua a propulsión de sus embudos, otros realizar determinadas posturas que los mantienen en vuelo. Los pescadores desde la borda de los barcos les ven alzar sus aletas sobre el mar e, incluso, a veces colarse en la cubierta. De todo ésto viene el sobrenombre de «voladores». Sin embargo, lo cierto es que este comportamiento se ha observado en contadas ocasiones. Una de las razones es que lo suelen hacer de noche.

Por otro lado, se han observado tanto animales solitarios volando, como grupos enteros de estos calamares en el aire. Se cree que sólo los ejemplares juveniles de ommastréfidos y las especies más pequeñas de esta familia (como las del género Hyaloteuthis) son los que tienen esta capacidad de alzar el vuelo. Ten en cuenta que especies como el calamar de Humbold (Dosidicus gigas), de hasta 2 m de longitud total, son tan grandes que el hecho de sustentarse en el aire podría suponer un trabajo titánico para ellos. Y, para animales sin esqueleto, como son los cefalópodos, ésto supondría ir más allá de la ciencia ficción.

Grupo de ommastréfidos en plena fiesta voladora. (Fuente: Hokkaido University).

¿De qué huyen las potas voladoras?

Aunque aún no se conocen los mecanismos exactos por los que realizan estos vuelos, parece que es un comportamiento de huída de sus depredadores (cetáceos o aves marinas la mayoría de las veces) u otras amenazas, como el mal tiempo. Según etudios realizados por científicos de la Universidad de Okkaido (Japón), se calcula que pueden huir a alrededor una velocidad voladora de 11’2 m/s.

No te pierdas este interesante artículo científico del equipo de Okkaido.

Además, se sabe que estos calamares se alimentan de peces, crustáceos pelágicos e, incluso, de otros cefalópodos. De hecho, no dicen que no a un buen congénere si el hambre aprieta. Vamos, que el canibalismo es común entre los individuos de este clan. Eso sí, hacia individuos de menor tamaño. La verdad es que son un grupo muy interesante…

El viaje del esperma de pota

Recientemente, la familia Ommastrephidae ha sido estudiada en profundidad en la tesis doctoral de uno de nuestros compañeros de gremio, el Doctor Fernández-Álvarez. Este investigador y sus colaboradores han sacado varias interesantísimas conclusiones de sus estudios. Para empezar, en un artículo sugerentemente titulado «El viaje del esperma de pota«, Fernández-Álvarez cuenta cómo el esperma de los machos de Dosidicus gigas viaja de forma independiente hacia los receptáculos seminales de la hembra, situados en su membrana bucal. Este estudio tiene importantes implicaciones para la competencia sexual de esta especie.

Hacia la identificación de las paralarvas de pota

Otro de sus artículos publicados, «Hacia la identificación de las paralarvas de pota«, ayuda a la identificación de las hasta ahora poco conocidas y minúsculas paralarvas rhynchoteuthion, típicas de los ommastréfidos. Esta familia de calamares oceánicos posee otra curiosa característica: los futuros tentáculos de sus paralarvas están fusionados en forma de probóscide, es decir, una estructura en forma de trompa. Así, en este trabajo se estudian las distintas estructuras de la probóscide que ayudan a diferenciar las diferentes especies de la familia. Este trabajo repercute en una mayor comprensión en la dinámica de poblaciones y los ciclos de vida de los voladores, ya que, identificando bien cada especie, se pueden entender mejor y, por ende, gestionar correctamente, tanto su biología como su comportamiento y hábitat.

 

Vista ventral de una paralarva rhynchoteuthion del calamar volante Todaropsis eblanae (Fuente: Fernando Á. Fernández-Álvarez, Catarina P. P. Martins y Roger Villanueva).

Las paralarvas de pota son detritívoras

Se dice que un organismo es detritívoro cuando se alimenta a base de detritos, es decir, materia orgánica en descomposición. ¿No te recuerda al gusto por la «nieve marina» de Vampyroteuthis infernalis? En su siguiente artículo, Fernández-Álvarez y su equipo llegan a la conclusión de que «Las paralarvas de pota son detritívoras» durante su vida planctónica temprana. Para este estudio se realizan estudios de dieta en paralarvas de ommastréfidos aplicando métodos genéticos para ver de qué se alimentan. Este interesante descubrimiento tiene implicaciones directas en la alimentación durante el ciclo de vida de estas especies. Con una adecuada alimentación, parecida a la que acostumbran a comer en la naturaleza, habrá muchas más probabilidades de supervivencia para ellas a la hora de cultivarlas para la alimentación humana.

Diversidad global del género Ommastrephes

El trabajo de Fernández-Álvarez y su equipo llega a su culmen con la presentación del género Ommastrephes como complejo de especies crípticas. Esto es, un conjunto de especies que se parecen tanto entre sí que no pueden ser identificadas sin un estudio genético. Durante siglos, Ommastrephes bartramii había sido la única especie dentro de el género Ommastrephes. Los especímenes denominados de esta forma (Neon flying squid en inglés), abarcaban una distribución mundial en las aguas oceánicas subtropicales y templadas; sin embargo, su distribución parecía ser discontinua, estando ausentes en aguas tropicales y ecuatoriales. Mediante métodos genéticos, esta investigación desembocó en la identificación de 4 especies diferentes dentro de este complejo de especies, cada una de ellas enmarcada en una zona concreta del mapa. Aquí lo tienes:

 

Las 4 especies que forman parte del complejo de especies de Ommastrephes bartramii en su área geográfica (Fuente: Dr. Fernández-Álvarez).

La importancia de la Taxonomía: la correcta identificación de las especies

La correcta identificación de estos complejos de especies conlleva repercusiones directas enormes para la biodiversidad de los sistemas marinos. Hay que tener en cuenta que esta «especie» es una de tantas «mal identificadas» que, por la falta de medios suficientes y técnicas adecuadas a lo largo de todos estos años de historia natural y taxonomía, llevan nombres que no les corresponden.

En términos de homínidos, más cercanos a nosotros, ¿es lo mismo dar de comer a un gorila que a un chimpancé? El primero es vegetarinao y el segundo omnívoro. El conocimiento del ciclo de cada especie marina, con la alimentación en una posición prioritaria, es básico para poder cultivar esa especie en acuicultura o conservarla en oceanográficos o, incluso, en la naturaleza. Por eso, es tan importante que las especies estén bien identificadas a nivel de especie. Cada especie tiene unas características diferentes y únicas.

¡LA NATURALEZA ES MARAVILLOSA!

Desde aquí, animamos tanto al Dr. Fernández-Álvarez como a los demás investigadores amantes de los volantes a que sigan desvelando más secretos de esta maravillosa e interesante familia de calamares.

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